Italia.
Jack miraba con bastante curiosidad al hombre que estaba parado justo enfrente de él, no podía ser cierto, pero era hora de hablar.
—Harry quiero que se retiren y me dejen solo —habló Jack con firmeza.
—Pero señor, debemos esperar las órdenes que nos va dar el señor Adriano, lo que hizo Caruso no se puede quedar así —habló Harry evidentemente molesto, pero aun así prefirió salir de la biblioteca.
Alex seguía mirando con bastante curiosidad al hombre en silla de ruedas, se veía de aparie