Inglaterra
Adriano no deja de llevarse las copas repletas de trago a su boca, ya está olvidando los dolores de cabeza que le habían entrado.
—Señor Connor a mí me parece que ya es suficiente —dice William, estando atento a todo lo que está haciendo su jefe.
—Solo necesito estar un rato a solas. —El rostro de Adriano está devastado.
—No me pida eso porque yo le tengo un cariño inmenso señor, me la he pasado guardando silencio ya que si a usted le sucede algo, yo sentiré como si estuvieran apuñ