Capítulo 48 —Y siguen lo sestremecimientos
Narrador:
El sol apenas comenzaba a teñir el cielo cuando Massimo llegó a recoger a Nadia.
Ella subió al coche con una sudadera holgada y jeans ajustados que delineaban sus curvas sin esfuerzo. Massimo la miró de reojo mientras se acomodaba en el asiento, sintiendo una mal*dita necesidad de sacarle esa sudadera con los dientes.
—Buenos días —murmuró ella.
—Buenos días, pequeña. —Le sostuvo la mirada con intensidad —¿Dormiste bien?
Nadia sintió un escal