Mundo ficciónIniciar sesiónEspero en la entrada del aparcamiento a que no haya ignorado mi mensaje. Miro el reloj compulsivamente mientras comienzo a dar golpes en el suelo con el pie, impaciente. Ya han pasado cinco minutos desde la hora que le marqué y sigue sin aparecer.
No sé dónde coño se ha metido, pero sé que lo necesito ahora y cuanto antes.
Empiezo a perder la esperanza y a buscar en Google el número de taxis de Chicago cuando vislumbro el pelo rubio ceniza de Aiden. Está despidiéndose de un par de







