Capítulo 71. Huellas del Pasado
—No puedo seguir escondiéndome tras las paredes de este departamento mientras tú costeas nuestro aliento cada día, Marco —la voz de Elara rompió el silencio del comedor, apenas perturbado por el tintineo de las cucharas contra la porcelana.
Marco dejó su taza de café lentamente. Observó a Elara con una mirada difícil de descifrar. La luz matutina de Frankfurt se filtraba por las rendijas de las cortinas, trazando una línea brillante sobre la mesa de roble. Felix dormía profundamente en su cuna