Capítulo 63. Sombras tras los pétalos
—Cómete el pan, Lea, deja de mirarlo como si fuera tu peor enemigo —reprendió María mientras colocaba un pequeño plato con una rebanada de pan tostado frente a Elara.
Elara solo pudo contemplar la textura áspera del pan sin el más mínimo apetito. Intentó respirar profundamente, ahuyentando las náuseas que volvían a trepar por su garganta. —No estoy enferma, María, es solo acidez estomacal por darle tantas vueltas a las facturas —rebatió con voz ronca mientras forzaba un pequeño bocado.
María