Capítulo 25. Las sombras del rival
—¿Por qué está sentado en el suelo como un hombre que acaba de perder todos sus activos, señor Abraham?
La voz de Elara rompió el silencio de la noche barcelonesa con una suavidad punzante. Abrió los ojos lentamente, encontrando la figura de Alejandro apoyada lánguidamente contra el costado de su cama. La luz tenue de Las Ramblas, que se filtraba por las rendijas de las cortinas, proyectaba una silueta afilada sobre la mandíbula tensa del hombre. Él no se giró de inmediato; permaneció inmóvil,