Nataniel está sumamente preocupado y no sabe qué hacer, solo la tiene abrazada a su cuerpo mientras la chica solloza por el dolor.
—¡La herida! —Se quejó Camila haciendo el intento de alejarse del pecho del hombre que la tiene presionada con fuerza. —¡Uf, duele un montón! —por favor, dame espacio para respirar.—Pidió, sin siquiera caer en cuenta de que su esposo ha dejado a un lado su silla especial.
—Ahora vuelvo, voy a llamar a una enfermera para que te venga a examinar.
—Ni se te ocurra hace