Camila se paralizó. Ella se esperaba algo peor.
—Dígame, ¿de qué se trata?
—A partir de esta noche dormiremos en habitaciones separadas, tú en una de las que está al lado de la mía y yo en la principal donde siempre ha sido.
—No hay problema, me ha quedado claro. Ahora mismo subo y paso mis cosas para la habitación que usted me diga. —Respondió la chica, sintiendo un nudo en la garganta.
—Quiero que sepas que lo que pasó ayer por la mañana, no significó nada para mí, solo fue una debilidad de a