Cuando llegaron a la clínica les atendieron de inmediato al ver que se trata del hombre que hace unos minutos atrás habían estado viendo en la televisión como celebraba su casamiento a lo grande, como todo un millonario que se respeta en la sociedad de los grandes tiburones.
—Señora Kaffati, por favor quédese afuera, necesitamos privacidad para poder hacer nuestro trabajo sin presiones. —Pidió con mucho respeto una de las enfermeras que va corriendo detrás de la camilla donde los médicos llevan