Pero no es así, ya van tres días y nadie de la mansión ha aparecido, bueno, solo su ex suegro ha llegado a saludar y luego se marchó cuando su esposa le dijo que ella aún no pretende irse porque aquí se siente bien y respira paz, no como en la mansión que hasta le dan ganas de darle unos buenos fajazos a sus dos hijos que le sacan canas verdes por andar con una mujer y otra a la vez.
—Mamá, usted me va a disculpar, pero no podré presentarme a su fiesta de cumpleaños mañana, usted me comprende,