Capítulo 71. Hechos inesperados.
Sin ningún tipo de prisa, Iván se colocó entre sus muslos, los separó ligeramente y él mismo la acercó para sentirla más cerca.
Sara lo miraba con una expresión de temor, él frunció el ceño.
—¿Qué sucede? ¿Pasa algo? —interrogó.
Ante su pregunta, el rostro de la mujer se teñía de carmesí, eso preocupó a Iván, quien la tomó del mentón y con esa mirada dulce y cálida capaz de derretir el ártico le preguntó.
—¿Me vas a decir que te inquieta?
Ella intentó bajar los ojos, pero Iván no lo permitió.
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