Capítulo 52. Una dolorosa confesión.
Paolo asintió con la cabeza y comenzó a narrar por segunda vez, pero esta vez explicando todo con detalle. Inició contando cuando vio a la niña, la llamada de su tío a un conocido para identificar el propietario del auto cuyas placas había memorizado su tía Sara.
Agregó que sus tíos fueron a una fiesta en casa de Amancio Herrero, el hombre que había criado a sus hermanos, y por último les indicó que el mensaje de su tía era una clave.
—La cerda es mamá, dos cerditos le fueron robados, o sea m