Capítulo 39. Tanto como el primer día que la vi.
Iván abrió los ojos con pesadez, tenía pereza de levantarse, el ruido del reloj despertador no lo dejaba volver a dormirse, de pronto recordó que debía ir por Sara y se levantó de la cama de un solo salto.
—¡Diablos! Se me hizo tarde —exclamó en voz alta corriendo al baño. Se duchó en tiempo récord, se vistió y salió a recoger a Sara para ir al aeropuerto.
Pese a la negativa de sus amigos de que no fueran a recogerlos, ambos decidieron hacerlo, sobre todo porque la noche anterior había tenido u