Mundo ficciónIniciar sesiónLos pasos de Máximo sonaron en el pasillo de mármol con esa cadencia de siempre, y Valentina los escuchó llegar desde el umbral de la entrada hacia el salón con la precisión de quien lleva suficientes semanas viviendo con alguien como para reconocer la manera en que sus pasos suenan cuando viene de acompañar a un invitado a la puerta y cuando viene de algo más pesa







