Mundo de ficçãoIniciar sessãoCamila Cisneros tenía veintitrés años, un título en comunicación que usaba para trabajar en una agencia de redes sociales que le pagaba lo suficiente para vivir en un departamento de la Narvarte con una compañera de cuarto y un gato que se llamaba Kafka por razones que ella misma ya no recordaba con precisión. Tenía también, y esto era considerablemen







