Emma Crane
Me quedé viendo a mi esposo con incredulidad, no podía creer que después de
criticar a Zachary, ahora él estuviera en la misma situación.
Pero yo estaba dispuesta a hacerle pagar por ese error.
—Doctor, ¿le importaría si le pido un pequeño favor? —pregunté sin poder contener la mirada traviesa en mis ojos.
El médico me miró con recelo.
—¿Qué tipo de favor, señora Crane?
Yo negué con la cabeza y le dije al médico:
—Doctor, como yo no fui tan previsiva como Thalía de traer mi móvil