CASADA CON EL ENEMIGO
CASADA CON EL ENEMIGO
Por: Melani Seijas
SÍ ACEPTO

Armando

El día parecía igual a los demás, sin embargo la vida de Armando y Alexa cambiaria para siempre ese fatídico día ambos quedaron huérfanos y eso unió sus destinos para siempre…

Armando, perdió a sus padres siendo solo un niño de ocho años, el mismo día perdió a su abuelo, no porque haya muerto, sino que a partir de ese momento toda la atención de su abuelo se centro en Alexa, la otra huérfana que ni siquiera lleva su sangre..

Creyó que con el tiempo las cosas mejorarían, en la secundaria conoce a María, una joven que lo hizo feliz por primera vez, lamentablemente todo termino de la peor manera, cómo todo lo bueno en su vida.

—Armando, su abuelo lo espera en su oficina. — Informa una empleada domestica, apenas llega a la casa del colegio.

Inmediatamente, avanza hasta la oficina y apenas abre la puerta el abuelo en voz aterradoramente baja pregunta:

—Me entere hoy, que tienes novia ¿Cuándo pensabas decírmelo?— Armando se sorprende ya que nunca ha mostrado interés en su vida

—Buenas tardes abuelo, si tengo novia, nunca hemos hablamos de esas cosas. —Responde el jóven visiblemente incomodo.

—Debes terminar con ella de inmediato. — Ordena tajante, con una mirada amenazante que pretendía no dar derecho a réplica.

— ¿Por qué razón?— Pregunta con los brazos cruzados, el joven harto de que su abuelo lo tratase como una marioneta sin voluntad.

Por primera vez no piensa hacerle caso a su abuelo, no permitirá que lo separen del amor de su vida.

—Siéntate. — Ladra don Alexander, mientras extiende un documento hacia el muchacho, que en ese momento se encuentra perplejo.

—No comprendo nada. — Respondo tratando de mantener la calma, aunque sus manos tiemblan, su abuelo se pone de pie, haciendo que se sienta diminuto y débil frente a el

—Léelo. — Ordena serio Armando se pregunta ¿a dónde quiere llegar su abuelo con todo esto?

—Ok. — Responde y comienza a leer es una especie de testamento, pero para que lo herede en vida, hasta allí todo le parece bien…

—La condiciones para heredar los bienes del abuelo es que se case, pero no con cualquiera ¡no!, ¡si no con la mocosa de Alexa Castro!—

— ¡Estás loco!— Grito el chico temblando de rabia, ¡odia a esa niña desde que llego a casa!.

Inmediatamente el abuelo le da una bofetada que lo deja boqueando de la impresión, nunca antes lo había golpeado, los dos son necios y creen tener la razón.

—No voy a dejar a María, puedes darle todo a ella como siempre. —Exclama el joven lleno de rabia e indignación, dispuesto a hacer lo necesario por su amor.

— ¿Qué pensara tu novia al saber que estas comprometido con otra?—

— No lo estoy, ¡No pienso casarme con ella! Prefiero morir a casarme con esa recogida — Respondió con voz quebrada, seguro de sus sentimientos, nada ni nadie lo apartara de María.

Armando sale furioso de la oficina y al abrir la puerta se encuentra con Alexa que sonríe apenas lo ve, para ella el es un príncipe. —¡Quítate de mi camino estorbo!—ladra. La toma de los hombros sacudiendo con violencia hasta que comienza ella a llorar. Alexa no comprende que hizo para que él la trate de esa forma, siempre ha sido así, a pesar de que ella siempre ha intentado ganarse su cariño.

La semana siguiente María, la novia de Armando se mudo del país sin dar explicaciones, no hubo forma de que lo escuchará, pero alguien iba a pagar caro todo lo que le estaba pasando.

Armando a partir de ese momento endureció su corazón ¡Prometió no volver a amar a nadie más! Cuando cumplió dieciocho años, leyó nuevamente el absurdo testamento del abuelo con ganas de volverlo trizas. ¡Alexa es la beneficiaria de sesenta por ciento de las acciones del abuelo!, lo que considera el injusto y cruel.

Si ambos deciden no casarse todo va a beneficencia pública, Armando sentía que le hervía la sangre, ¡es una locura! su abuelo nunca pensó en él, y lo alejo del amor de su vida, porque Armando sabe que su abuelo fue él culpable de que ella se haya marchado.

—Si me tengo que casar con ella, lo voy a hacer pero todo será a mi manera, me encargare de hacerla la mujer más infeliz del mundo, ella se lo merece. — Prometió para sí mismo con los documento que sellarian el destino de ambos jovenes empuñados en las manos.

Durante su cumpleaños dieciocho Armando recibió una herencia de sus padres pero eso no era suficiente para él, queria toda la fortuna del abuelo solo para él y haría lo necesario para obtenerla incluso casarse con la recogida.

Alexa Castro

seis años después...

Aborda el avión que la llevara a “su luna de miel” sola… Si tuviese la oportunidad de vengarse de su esposo, lo haría sin dudarlo.

Ella sabia perfectamente que ese matrimonio era una condición para que pudiesen heredar la empresa, pero guardaba dentro de su corazon la esperanza de que algún día él se fijara en ella.

El día de su boda, estaba cumpliendo la mayoria de edad y recibio la herencia que le dejaron sus padres, ella no necesita la herencia del abuelo, pero Armando cree que el dinero es lo único que a ella le importa

Las lágrimas se escapan sin permiso, recordando la humillación que acababa de sufrir por parte de su esposo.

—Sí acepto—Pronunció ilusionada, cerró sus ojos, esperando su primer beso… ¡Espero, espero y espero! y nada sucedía, cuando abrió los ojos nuevamente, él muy idiota estaba besando a Amanda ¡la sirvienta!

—Que tengas una feliz luna de miel. —Expreso él, con una sonrisa entregándole un boleto sin retorno a su luna de miel y una maleta, en las manos ella temblaba.

Quería llorar en ese momento, pero su orgullo se lo impidió, tomo la maleta con una sonrisa fingiendo indiferencia, aunque por dentro estaba completamente rota, ¿como pudó hacerle eso? ¿acaso no tenía corazón?

Fue una ilusa al pensar que él podría corresponder a su amor un día, en ese momento se dio cuenta que se caso con su peor enemigo.

¡Quisiera haber tenido el valor de lanzarle por lo menos una copa de vino a la cara! , piensa temblando de rabia…Pero él hubiera no existe ya perdió su oportunidad, quisiera arrancarse el corazón para evitar sentir tanto dolor.

Apenas el avión aterriza en Francia, toma sus documentos personales y tarjetas en un bolso de mano, dejando abandonada la maleta...

Nada bueno puede contener la maleta, Armando y su amante de turno, eligieron el contenido, por lo que se quedaran con las ganas de que cargue con ella, está devastada por el rechazo del hombre que ama.

Entra al baño del aeropuerto, se enjuaga las lágrimas prometiendo no volver a llorar por Armando, suelta su cabello, una Alexa diferente acaba de nacer, una que no volvería a caer en las garras de un manipulador como él.

Comienza a caminar contoneando exagerada sus caderas, un chico la ve y sonríe, más que seductora es graciosa.

— ¿Me das un beso?— Cuestiona en perfecto francés, es una joven prodigio, habla varios idiomas, y además ha tenido una educación privilegiada.

Por supuesto, responde el desconocido con una sonrisa, besando su mejilla.

Eso no es suficiente para ella gira su rostro, y besa al hombre sin su consentimiento, es correspondida casi de inmediato, el beso es muy dulce, la chica inexperta queda atolondrada por un instante.

—Gracias.— Susurra dejándole al jóven con la boca abierta, mientras sonríe de forma descarada, una mujer se acerca a él y comienza a golpearlo, por lo que Alexa se aparta lo más rápido que puede.

—Lo siento. — Le grito, huyendo de la escena y aborda un taxi, ¡gracias a Dios la chica no la golpeo!, sabe que es culpable, piensa mirando atrás sin una gota de remordimiento.

¡Listo ya sabe lo que es un beso!, y creo que fue bueno, nunca va a olvidar su primer beso…

—Mi infiel esposo se lo pierde— Medita sintiéndose en parte vengada

El hotel donde se hospeda es impresionante y queda justo frente a la torre Eiffel, en nada más y nada menos que la suite presidencial, irónicamente la cama está adornada con pétalos de rosas. ¡Es otra burla de su esposo!, piensa tirando todos los petalos de la cama furiosa, respira de forma superficial descargando parte de su frustración contra el colchon.

Decide ir a bailar, ser irresponsable y hacer las locuras que nunca hizo, todo por intentar ser la mujer perfecta para él.

Sale a un club nocturno, toma todas las bebidas que le envían todos los chicos que pasan, como si no hubiera mañana, esta despechada, porque ella si amaba a su esposo desde que tenía uso de razon.

Baila con muchas personas, hombres, mujeres ¡lo que salga! parece el alma de la fiesta, ríe por todo, nadie se imagina que solo es una fachada.

Un hombre la sujeta fuerte el vientre y presiona su masculinidad en su espalda, ella se estremece de pies a cabeza, es alto y huele bien, no puede ver su rostro ya que dejo su anteojos y ve todo borroso.

A estas alturas varias personas la han tocado así varias personas, pero ningún otro tuvo ese efecto en su cuerpo.

— ¡Oye soy una mujer casada!— Balbucea, arrastrando las palabras y mostrándole el anillo de bodas, cuando logra reaccionar.

—¡A buena hora te acuerdas, que eres casada!— Reprocha el recién llegado en voz alta para que lo escuché por encima de la música, él se le hace extrañamente familiar, pero no logra distinguirlo en la oscuridad del club.

— ¿Quién eres tú?— Pregunto ella en español, olvidando que esta en Francia, el alcohol le jugo una mala pasada.

—Te voy a dar una paliza que no vas a olvidar. — Amenaza el hombre , y ella rie en su cara.

—Mejor dame un beso. — Responde con voz ronca, a decidida a entregar su primera vez al desconocido.

—Nos vamos de aquí. — Exclama molesto, y la hala hacia afuera, casi de forma violenta

—No te la lleves—Se queja, uno de los hombres con los que ella estuvo bailando y consumiendo licor.

—¡No te metas!—Responde amenazante el sujeto nuevo.

—Tranquilo, no pasara nada que yo no quiera—Responde ella, dejando a más de uno con la boca abierta, esa noche se desconoce

—¿Cómo sabes que me hospedo aquí?— Pregunta ella distinguiendo con dificultad la fachada del hotel.

—¡Me tienes harto, eres una irresponsable!— Escupe, él

Entran a la habitación y ella decide es ahora o nunca, por lo que comienza a quitarse la ropa

— ¿Qué demonios intentas hacer?— Grita escandalizado, viendo como ella queda en ropa interior

—Voy a tener mi luna de miel, este o no este mi esposo. —Asegura ella

—Deja de hacer estupideces Alexa. — Chilla y ella rie como una hiena

— ¿No te gusto?—Cuestiona tratando de girar sobre mí misma, sin caer, mientras ríe de su propia torpeza

Avanza hasta él y lo besa, eso es lo único que puede recordar al siguiente día cuando despierta sola y desnuda en su cama.

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