Capítulo 77
Lucien no redujo la velocidad mientras conducía, con las manos apretadas en el volante mientras sus ojos permanecían fijos en la carretera vacía que tenía delante. El sonido del motor era fuerte en la noche silenciosa mientras su mente seguía reproduciendo su voz una y otra vez: el pánico en ella, la forma en que pronunció su nombre, la forma en que la línea se quedó repentinamente en silencio. Y cuanto más lo pensaba, más se apretaba su pecho, como si algo dentro de él ya supiera q