Capítulo 55
Bruno intenta agarrar el brazo de Ariadna, la loba quiere irse pero el no lo va a permitir.
La juzgo, sabe que se ganó ese rechazo, pero no está dispuesto a perderla de nuevo.
Al salir los ancianos se acercan, le hacen preguntas evitando que pueda ir tras ella. Ariadna se sube a un carruaje al que le ordena en medio de las lágrimas que la lleve a casa.
Amanece...
Frederick abre los ojos, levanta las manos y espera el desayuno como cada mañana
—¿Marcia? —grita pensando que su esposa