Angelo se quedó clavado en su sitio, no lograba asimilar las palabras que había escuchado de su esposa, su princesa apenas tenía dieciocho años, ella ni siquiera tenía un novio formal, ¿quién demonios había embarazado a Ángela?
— ¿Qué dijiste? ¿embarazada? ¡eso no puede ser posible, debes estar equivocada, si me estás jugando una broma es mejor que la termines aquí, Rocío
— ¡Angelo, no podría jugar con algo tan serio, acabamos de estar en donde el médico, los análisis que le practicaron ya arro