El joven y exitoso empresario, pensaba que el pequeño fantasmas se había quedado a dormir con él, se decía que las animas se aparecían solo por las noches, ya era de día y el alma en pena ya se debía de haber marchado ¿cierto?
— Por fin despiertas, tengo hambre ¿qué me vas a dar de desayunar? — el pequeño Lucien, era madrugador y de buen comer, su estomaguito ya le pedía comida
— ¡Aaaaaaah! ¡¿cómo es que todavía estás aquí?! — el CEO, saltó de la cama más rápido que un rayo, ¿ese fantasmita de