El bisabuelo Lucano, cargaba a la pequeña Luciana, se le escuchaba al hombre chiquear a la nena
— Por dios santo, tu también eres igualita a tu padre, mira nada vez que hermosos ojos verdes tienes, vas a ser una rompecorazones cuando crezcas, la banqueta de afuera de la mansión de tus padres se va a llenar de pretendientes — decía el bisabuelo
— Claro que no abuelo, mi nena no va a tener novios, ella solo me va a querer a mí, que ni intenten acercarse a mi princesa o me van a conocer — saltó Lu