Alexander quedó clavado en su silla, las palabras de Sofía hacían eco en su cabeza, {es tu hijo} un hijo del que no supo nunca ahora se le presentaba de pronto, quería hacer tantas preguntas y a la vez no podía hablar, estaba mudo, luchó para retomar el control y hacer una pregunta
— ¿Dónde está él?
— Cálmate Alexander, el niño está bien por ahora
— ¿Cómo pudiste no decírmelo? ¡se trataba de mi hijo, tenía el derecho de saberlo! ¿por qué me privaste de conocerlo? !eres una desgraciada Sofía! !