A la velocidad de un rayo, el joven w impaciente CEO, llamó a su asistente para que consiguiera al chef de uno de los mejores restaurantes españoles que había en la ciudad, debían llevarle el platillo a su mujer para casi de inmediato
— Dago, necesito que te pongas en algo de inmediato
— Joder Lucien, son las tres de la mañana, ¿que puede ser tan importante que no pueda esperar a que amanezca? soy tu mano derecha pero salgo a las ocho de la noche y no hago horas extras
— ¡Esto es de vida o muer