Bueno... pues había llegado el momento de la verdad, Lenitzer Sbetovich se venía a jugar el todo por el todo, había dos cosas muy importantes que debía tratar con Julien Torrenegro, y las dos cosas definirían su futuro
El CEO tocó la puerta y al escuchar un adelante fue que entró, su vestimenta era perfecta, un fino traje, zapatos de cuero, un costoso reloj en su muñeca y un portafolios en su mano
— CEO Torrenegro, es un gusto verlo de nuevo y en casa, recién llegó de mi viaje a Alemania, estoy