El niño estaba recibiendo un ultimátum de su padre, pero él llevaba la sangre Black, en las venas, no se rendiría sin antes luchar, eso Lucien Black lo sabía
— Papá, ahora yo soy el consentido del abuelo Angelo, él me enseñará todo lo que sabe y me nombrará su heredero algún día, ¿verdad abuelo? — el niño preguntaba al magnate que estaba a la distancia
— Bueno... lo siento mucho pequeño Lucien, como dijiste que tú te irías al lado de los Black, y te dedicarías con tu padre a manejar sus empresa