Enmanuell despertó aturdido, sentía su cabeza partirse en dos, abrió los ojos, y observó el desconocido lugar, se miró, y se vio en boxer en una cama desconocida, se puso de pie, cuando escuchó abrirse la puerta en la vio, parada frente a él.
—¿Felicia?
—¡Hola Enmanuell!
—¿Que haces aquí...acaso me estás siguiendo?
—No...no, para nada, me llamaron para pedir que regresara a mi antiguo trabajo y aqui estoy, casualidad o destino.....no lo sé, pero es el centro veterinario que ahora es de tu pr