PUNTO DE VISTA DE EMBER
“Rafael—”
—No te pido que elijas ahora mismo. —Se acerca. Lo suficiente como para que sienta su calor, su aroma—. Te digo que cuando esto termine, te estaré esperando. —Sus ojos se clavan en los míos, intensos y llenos de vida—. Con mucha paciencia.
Siento que mi corazón golpea contra mis costillas.
Debería sentirme halagado. O asustado. O algo más que este calor traicionero que se extiende por mi pecho.
Pero pienso en Knox. En sus manos sobre mí esta mañana. En la forma