PUNTO DE VISTA DE EMBER
Entonces la puerta se abre de golpe.
Knox está allí como un demonio vengador. No duda ni hace preguntas innecesarias. Agarra a Gale por la parte delantera del suéter y lo lanza al otro lado de la habitación como si no pesara nada.
Gale se estrella contra la pared con la suficiente fuerza como para agrietar el yeso, y Knox se coloca entre nosotros, cada línea de su cuerpo irradiando una violencia apenas contenida.
—Ya te lo advertí una vez —dice Knox, con una voz que es l