PUNTO DE VISTA DE EMBER
Knox cumple su palabra. Pasa las siguientes tres horas haciendo exactamente lo que prometió: follándome tan a fondo que olvido que alguna vez ha existido un mundo fuera de su cama.
No es como en el avión, ni siquiera como la sesión de golpes de anoche. Esto es algo lento, metódico e implacable, como si estuviera memorizando mi cuerpo con sus manos, su lengua y su pene.
Cada beso es deliberado. Cada mordisco, cada roce de su lengua sobre mi piel, es medido, catalogado, gu