Su belleza no me encandila.
El aire fresco de la noche me golpea el rostro apenas salimos. Aún tengo el pulso acelerado, no sé si por lo que dejamos atrás… o por lo que está a punto de pasar.
A regañadientes, Tati se saca su falsa cabellera platinada mientras caminamos.
—Te juro que me veía increíble —reclama.
Sonrío, pero no digo nada. No estoy para discutir… tengo la cabeza en otra parte.
Llegamos a Aura Club, una discoteca ubicada en Vitacura.
Una vez adentro, el golpe de música, luces y cuerpos en movimiento me envuel