Cap. 54
Los rayos del sol invadían la habitación, anunciando la llegada del nuevo día. El ruido de las ajetreadas rutinas escasamente era perceptible hasta el piso de Edmond, sin embargo, comunicaban el inicio de las labores.
Estiró cada uno de sus músculos, lanzando un suspiro. Tomó asiento al borde de la cama, deduciendo que tal vez, Edmond debió haberla llevado ahí para descansar mejor. Escuchaba el ruido proveniente del baño, el hombre también se preparaba para asistir a la oficina, regresando a la