Cap. 106
—Señor, yo…— Edmond se detuvo a contemplar como las lágrimas se acumulaban en los ojos claros del padre de Violette. Le otorgó unos cuantos minutos para que recuperara la compostura y continuara con aquel discurso tan emotivo que tenía preparado exclusivamente para él y nadie más.
—Solo quiero que las hagas felices, me refiero a Katherine y Violette. Las he visto crecer a ambas, llorar antes de entrar al colegio, sentirse nerviosas al presentar un examen, afrontar todos los retos que la vida ti