Austin, Texas.
Ryan:
Ella se había ido. Recogió sus cosas y se marchó, se había ido.
Esto es lo que merecemos por haber pensado algo así de ella. Maldita sea.
—Iremos por ella Ryan —Dorian caminaba de un lado a otro—, le pediremos perdón si es posible de rodillas.
—Dorian no, no podemos hacer eso, ella está muy molesta con nosotros y con justa razón.
—Joder, me siento de la mierda —se sentó en el sofá—, estaba molesto y no supe lo que dije.
—Yo tampoco sabía Dorian, ahora hemos cometido un eno