Simón conducía la camioneta, no tenía coraje en preguntarle más detalles, pero si el jefe estaba lleno de irá las cosas no saldrían bien para los otros.
Llegaron a un viejo edificio, afuera vieron unos camiones de gran porté y tres camionetas, claramente eran ellos.
–Simón, ¡ Ésto es un asunto, personal!
Solo necesito que vigiles , para que nadie salga con vida de éste lugar.
—¡ Cómo quieras, capitán!
Daniel tomó una pistola y algunas granadas, se dirigió dentro del edificio.
Simón se ubico de