Después de la conversación con Luz, Daniel tomó una decisión firme. Sabía que no podía dejar a sus hombres sin el apoyo necesario, especialmente en una situación tan crítica. Se despidió rápidamente de Luz, asegurándole que tomaría todas las precauciones necesarias para regresar sano y salvo.
—Prometo que estarás bien.
Con rapidez, se dirigió a la zona de aterrizaje de la mansión, donde un helicóptero privado esperaba. Subió a bordo con una determinación renovada, dejando instrucciones precisas