MEGAN
Aún no puedo creer lo que estoy escuchando del juez que está esperando a que firme, es como un maldito dejá vu, trago grueso, a mi derecha se encuentra Alicia, mirándome con cierta lástima, la esperamos luego de que me dijera que íbamos a salir y a mi izquierda, Brandon, callado e implacable.
Cuando escucho que el juez me pide que firme los documentos en los que estoy aceptando ser la esposa de Brandon, creo que escucho mal y niego.
—No me voy a casar contigo —logro articular apenas con