MEGAN
Siento que la situación no puede ser más complicada, me encuentro dentro de uno de los mejores restaurantes de la ciudad, frente a la madre del hombre al que he lastimado de algún modo, y al lado de Morgan, quien no deja de observarla con ojos asesinos. Hace cinco minutos que el mesero tomó la orden y aunque insistí en que debía irme y no tenía tiempo para esto, al parecer a la mujer no le importó.
—¿Cuándo volviste?
La voz ronca de Morgan hace que mi piel se erice, sigue enfadado y yo