MORGAN
HORAS ANTES
Cuando veo que Megan desaparece de mi campo de visión, los deseos que tengo de asesinar a la mujer que me dio la vida, incrementan con cada segundo que ella actúa como si Megan no hubiera estado nunca aquí. Dejo de lado el pañuelo que sostenía en la mano y recargo mi espalda en la silla.
—Ahora que se fue, puedes estar tranquila —comienzo—. Puedes dejar de actuar como una perra sádica.
—Cuida tus palabras, eres mi hijo y yo soy tu madre, soy la máxima autoridad aquí, en la