MEGAN
El miedo me atesora al darme cuenta de que se trata de Brandon, mi primo, trago grueso, todo me da vueltas y retrocedo cuando me veo liberada de la jaula en la que se convirtieron sus brazos. Su mirada me encoge la garganta. Él está… furioso.
—Brandon…
—¿Qué mierda crees que haces? —me reclama.
Todo es tan confuso dentro de mi mente, que tardo en darme cuenta de que me encuentro adentro de una bodega de cervezas y vinos, cierra con pestillo y luego me mira de arriba abajo.
—¿Qué hace