—Tienes razón, me gusta tu pensar —le dice lucrecia suspirando
El olor a comida se puede sentir a leguas, todo el olfato de la rubia se alborota y quiere comer lo ante posible junto a su esposo Jeff.
La amiga de Lucrecia se acerca y la bella lucrecia hace un movimiento y en vez de quedarse en su silla, ella se mueve y se sienta en las piernas de Jeff, sus corazones laten a mil por hora, con algo de confusión, su amiga se queda mirando, el camarero se acerca con los dos platos de comida para l