Capítulo 68
—Fabiola, llama rápido a él, pídele disculpas y así dejaremos el asunto atrás.

—Él no ha hecho nada malo, ¿por qué debería llamarlo?

—¿Estás decidida a protegerlo?! —Cedro se acercó repentinamente, mirando fijamente a los ojos de Fabiola.

Fabiola levantó la vista, mirándolo serenamente y dijo con firmeza: —¡Sí!

Cedro entrecerró los ojos, retrocedió un paso y soltó una risa fría: —Esto es Ciudad Norte, mi territorio. Mientras él siga en Ciudad Norte, aunque tenga que escarbar tres pies bajo tierr
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