—Mmm, tengo que admitir que esa táctica de atraer para después dar libertad realmente funciona, ahora sí que he empezado a pensar un poco en ti.
Cedro observaba la nuca de Fabiola mientras inhalaba profundamente, y con tono sarcástico y burlón dijo.
Fabiola giró la cabeza, sus ojos claros y penetrantes se fijaron en Cedro, como si quisiera ver a través de él: —Cedro, deja de intentar ponerte una corona de oro, en mis ojos, ¡ahora no eres más que un montón de mierda!
Esas palabras tan vulgares di