Fabiola se giró para mirar, pero la bella mujer ya se había alejado.
No pudo evitar preguntarle a un empleado: —¿Quién era esa persona?
El empleado se rascó la cabeza con incomodidad: —Es una de los jueces para la selección del elenco, lo siento, tengo prosopagnosia, creo que todos los extranjeros se ven iguales, así que no sé quién era.
Fabiola sonrió: —Gracias.
El camino hasta los asientos de la audiencia transcurrió sin palabras. Bajo la guía del personal, Fabiola llegó a los asientos de los