Bajo las expectativas de todos, Joana bajó del coche, usando tacones altos.
Vestía un vestido negro que estaba bien cortado, delineando perfectamente su figura curvilínea. Mientras caminaba, las aberturas revelaban sus piernas como jade, sin perder su dignidad y elegancia.
Algunos no pudieron evitar comentar en voz baja: —Dios mío, ¿es esta la misma joven rica que recuerdo?
—¡Joana se ve realmente destacada hoy, y su figura es increíble!
—¿Cuándo se volvió tan buena eligiendo su ropa?
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