¡Benedicto se estremeció violentamente!
Su primer pensamiento fue que su identidad había sido expuesta.
Pero rápidamente se calmó y recordó cuidadosamente a las personas con las que había interactuado recientemente, sin notar a nadie sospechoso.
Mientras Benedicto estaba sumido en sus pensamientos, Fabiola lo observaba atentamente. Al ver que no respondía después de un rato, su corazón comenzó a hundirse lentamente.
Ella cerró los ojos de nuevo: —Estoy tan cansada, quiero dormir un poco.
Ya no s