Esta actitud hizo que Fabiola y Patricia fruncieran el ceño al mismo tiempo.
Patricia susurró a Fabiola: —Con tanto alboroto, ¿no será que ha venido la reina de Estado Y?
El gerente de la tienda salió al escuchar el ruido y, al ver a tantos guardaespaldas, preguntó sonriente: —¿Quiénes son ustedes?
—Somos los guardaespaldas de la señorita Quintero, que vendrá hoy a probarse vestidos de novia. Usted debe ser el gerente —el guardaespaldas miró al gerente con desdén. —Saque a las personas irrelevan