Benedicto miró a Fabiola con tristeza, pero sabía que tenía que dejarla ir.
Si quería que Fabiola se quedara a su lado, tenía que hacerla fuerte.
Solo un amor entre iguales podía recorrer la distancia más larga.
Benedicto besó su frente y dijo: —Cuando todo esto termine, dime qué regalo quieres y te lo compraré.
Fabiola pensó por un momento: —Aún no lo sé, te lo diré cuando lo decida.
—Está bien.
Fabiola salió sonriendo, pero al llegar a la puerta, se puso inmediatamente una mascarilla y su rost