En ese momento...
La cara de Emilia palideció por un instante, pero enseguida volvió a la normalidad.
—Señor Kevin, ¿no deberíamos firmar el contrato primero? —se acercó y susurró.
Kevin: —¡Sí, sí, deberíamos firmar primero! Me despisté cuando vi a Salinas.
Diciendo esto, se disponía a regresar a su asiento, pero Fabiola lo detuvo: —Señor Kevin, ¿puedo hacer una petición?
Kevin: —Claro que puedes.
—Esta vez, solo has visto el trabajo del Subdirectora, ¿todavía no has visto el mío? ¿Puedes tomart